EL DESAFÍO DE LA FILOSOFÍA ANALÍTICA

La filosofía analítica, mira al ser humano
como un cubo que tiene secuencias lógicas,
las cuales arma a través del lenguaje e igualmente
categoriza mediante el mismo. Para los
analíticos el lenguaje es la verdad o
es una de sus configuraciones de sentido.
Nuestro tiempo, busca no solamente pensar un mundo desde lo plural y lo diferente, sino que también busca llegar a la comprensión e interpretación que dichas formas tienen en la cultura. Para ello, la filosofía utiliza el lenguaje, pues gracias a este nos comunicamos, reflexionamos, pensamos y construimos la comunicación ante el mundo. De igual forma que configuramos conceptos y preguntas propias de la actualidad.



De lo anterior salen dos vertientes del pensamiento: la analítica  y la continental, la cual la primera  según las notas de clase de filosofía contemporánea  tiene la siguiente intencionalidad:
La filosofía analítica concentra todos sus esfuerzos en el análisis lógico lingüístico. Ella  busca justificar los criterios que hacen verdadero el saber. Ella intenta clarificar los criterios que le dan justificación científica al saber y universalidad al pensamiento. El tipo de escritura que la escuela analítica emplea es argumentativo, y definitorio, es decir, ella busca, a través de definiciones, clarificar y despejar de dudas todos los ámbitos donde se puedan encontrar obscuridades. (Arroyave, 1, 2014)

La explicación de los hechos, es la base
de la filosofía analítica e igualmente
la construcción de sistemas de lógica
para comprobar o falsear toda clase
de premisas lógicas.
En otras palabras, esta corriente de pensamiento nos muestra que el lenguaje nace es a partir de la comprobación, pero ante todo de una elaboración del pensamiento como procesamiento que busca mostrar gracias a distintas secuencias, los elementos que lo llevaron a su desarrollo. Ejemplo de ello, la utilidad que tiene cada objeto de mundo en la formación lingüística de los individuos. Lo mismo que los argumentos que lleva su utilización dentro del lenguaje; sin embargo, la filosofía analítica, subyace en pensar que el problema de la filosofía, es que debe utilizar un sistema de categorías o universales para demostrar los hallazgos que ella indaga a lo largo de su tradición histórica. Para tener un mayor orden, y en especial tener un estudio más profundo del lenguaje y del pensamiento.

 No obstante, a lo largo de su desarrollo histórico, uno de sus grandes desafíos ha sido el de mostrar estos aspectos en la tradición histórica del pensamiento:
Unos filósofos analíticos, conciben el análisis lingüístico como un proceso de descomposición de lo más complejo en las partes más simples. Otros conciben el análisis lingüístico como el desarrollo a través del cual lo inexpresado llega a hacerse expreso, es decir expresar lo inexpresado. Otros filósofos analíticos conciben que el análisis lingüístico consiste en  la traducción o paráfrasis. Aún la misma idea de análisis lingüístico privado de toda referencia a lo empírico es cuestionada (Arroyave, 15, 2014)


Lo anterior es para decir que a pesar de tener como objeto del pensamiento al lenguaje, en esta filosofía, se presentan dos debates acerca de cómo enfocar el estudio, puesto que se busca algo que sea sistemático, profundo y fecundo en la construcción, porque de lo contrario caería el pensamiento en un relativismo donde no se puede expresar con claridad las ideas o desde otra perspectiva, podría ser imposible ser traducida como lenguaje, objeto de conocimiento.  Sin embargo, el mayor interés de la filosofía analítica, es desenmascarar los lenguajes que la tradición ha tenido en relación con sus preguntas y construcciones de concepto. De igual forma que las nociones que utilizó para sus demostraciones teóricas.
 
Rusell, Wittgenstein y Rorty
entre muchos otros son quienes
más trabajan en su acervo la
filosofía analítica.

Por otro lado, pese a centrarse en el lenguaje en sus inicios y a usar a la lingüística y lógica para sus investigaciones académicas, la filosofía analítica desde sus distintas corrientes tuvo que entrar en diálogo con otras áreas del conocimiento con el sentido que su objeto de estudio, no se viera sesgado en un solo espacio, sino por la necesidad de ahondar el papel que jugaba el lenguaje en otros ámbitos humanos. Debido a que en última instancia, esto daría como resultado una serie de debates y discusiones que fortalecerían su método e indiscutiblemente otros lenguajes para su análisis como son el científico, el común, los procesos mentales y por último, el de lo psicológico o sociológico a nivel de la cultura.


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