lunes, 1 de julio de 2013

FILOSOFÍA: EL RECONOCIMIENTO DESDE HOBBES



El hombre de nuestro tiempo, constantemente está tratando de reconocerse en su día a día, pero en ocasiones lo logra y a veces dentro de diversas oportunidades no tanto, porque se da cuenta que para llegar a ese estado, debe estar re-planteando muchas de las cosas que piensa o simplemente estar listo para cambiar y adaptarse al resultado que esto efectúa en su personalidad.

Thomas Hobbes, uno de los
pioneros de la Filosofía
Política, la cual promulga
la igualdad de los hombres
a través del concepto de Estado.
No obstante, el concepto de reconocimiento, no es una mirada planteada solamente en lo actual por los aceleres que generan los distintos fenómenos sociales, culturales, económicos y políticos vividos por nosotros, sino que Thomas Hobbes en el siglo XVI también ya lo había avizorado en su texto “el ciudadano”:
Los hombres dotados de dichas facultades; y si lo han nacido aptos para vivir en sociedad y para conservarse frente a la violencia mutua, y esto en virtud de qué facultad; pasaremos después a mostrar qué acuerdo es necesario tomar en este terreno y cuáles son las condiciones de la sociedad o de la paz humana; dicho de otra forma, expondremos cuáles son las leyes fundamentales de la naturaleza (14)



En otras palabras, para llegar al reconocimiento, el hombre debe estar dotado de sus facultades humanas como son el pensamiento, la experiencia, la razón, la pasión y por último la fuerza corporal, porque gracias a esto, podría vivir en sociedad, no solamente para el goce del aprecio de la comunidad como nos dice el autor, sino también, es mediante  lo social, donde podemos comprender, analizar y formar un pensamiento crítico y reflexivo, plantearnos distintas de reconocernos en un encuentro con nosotros mismos, pero en especial, con el otro y así generar lazos de amistad gracias a la paz. 
La identidad, es el reconocimiento que
busca el sujeto de nuestro tiempo y que
Hobbes, también confrontó en el
contexto histórico, donde vivió.
De la misma forma, esto se vive en nuestro
día a día.

 Cuando decíamos al principio del texto, que en ocasiones al hombre, se le hacía difícil en ciertas oportunidades el reconocimiento de sí mismo, es porque los fenómenos vividos en su actualidad, han hecho que se  pierde de un momento a otro, para volverse el de “contactos” reales o imaginarios; entonces esto suscita,  que las relaciones sean por unos determinados “intereses” o simplemente se busque aliarse con alguien para suplir una necesidad que tiene en una determinada época de la existencia de diversas características generando así una deuda de gratitud que en un futuro lejano, tendría que pagarla como sea.

Ahora bien para el siguiente argumento, nos hemos apoyado en una cita de Hobbes:

Los hombres se deducen de lo que hacen una vez agrupados. Ya que si reúnen  por razones comerciales, cada uno busca su propio provecho, no el del socio, y si es por razón de algún cargo, nace entonces una cierta amistad pública que tiene más de miedo mutuo que de amor; por consiguiente, a veces surge una facción pero nunca la benevolencia. (Ciudadano. Pág.15) 

El hombre de nuestro tiempo, es
una persona que tiene un
cambio constante de identidad
por los fenómenos en los que
vive dentro de su actualidad.
Esto nos deja entrever que los hombres actuales buscan en sus contactos, lo mismo que buscaban los miembros del estado de ciudadanía en el siglo XVI, alguien con benevolencia, para que los ayude en el momento precario, tal y como lo hemos expresado, pero sin embargo, la diferencia radica, es que ellos podían verlos en las altas organizaciones sociales cuando quisieran o lo mandara llamar. En cambio nosotros al “contacto” que nos ayuda solo lo hemos si acaso una vez en la vida a nivel de contacto físico, ya que de resto, todo ha sido a través del mundo virtual que es quien nos maneja en la actualidad. Por lo anterior,  estamos expuestos que la deuda de gratitud sea cobrada en cualquier momento, sin saber la circunstancia o motivo de dicho cobro de ella.

De la misma forma, en el “Leviatán”, se nos plantea que el hombre tiene tres causas de discordia; a pesar de ser hace 5 siglos todavía siguen aplicándose: la competencia, la desconfianza y la gloria. La primera, por estar llenos constantemente de miedos a que se nos vulnere la identidad que creamos o configuramos en cada encuentro que tenemos con nosotros mismos o gracias a las visiones de la sociedad; la segunda, en cambio, por no querer compartir con el otro nuestros lados flacos o negativos, pues no conviene que se nos confronte hacia ello, por la histeria a mostrarse débil frente a quienes conocemos  o simplemente por no tener la autonomía en dejar caer la máscara que tenemos puesta, de la misma forma, que gracias a ella, podemos proyectarnos como queramos sin que nadie se dé cuenta.

Por último, la gloria, es la necesidad que ha tenido el hombre por todos los tiempos históricos habidos por haber a lo largo de la existencia humana, para ser exaltado en los valores éticos, morales, sociales, culturales y políticos generados por el reconocimiento no solamente planteado por Hobbes sino por nuestra actual cultura.

En conclusión, el reconocimiento, debe ser creado gracias al liderazgo del hombre, porque de lo contrario, el miedo y el desinterés, dejarían por la borda todo el valor histórico que se tiene, pues al dejarse vencer ya se subestimaría como ser hablante y habitante de la cultura, gracias a los derechos naturales.  

Bibliografía:

  • ·         Hobbes, Thomas. El Leviatán.
  • ·         ______________. El Ciudadano.
  •  

viernes, 28 de junio de 2013

COLUMNA # 15 LA BELLA ANA MARÍA Y LA INTELECTUAL LUISA

Ana María y Luisa Fernanda, son
dos personas totalmente distintas,
pero ambas, siempre han buscado
a través de su experiencia de mundo,
enseñarme a ser mejor cada día, pero
ante todo, guiarme a través de sus
palabras.
Apreciadas amigas, durante esta semana son homenajeadas por el nuevo año que ambas comienzan. Esta pequeña columna, es un detalle que quiero tener con ustedes, puesto que siempre han estado conmigo en mí crecimiento personal y profesional, eso es algo muy significativo, porque la vida, me ha dado la oportunidad de aprender de sus consejos y enseñarle a los estudiantes desde las charlas que hemos tenido los tres en distintos espacios a nivel de la existencia humana.

Ana María, es una persona que ha sido
mi cómplice en todas las historias
que me han pasado en estos 4 años
de amistad, la mejor frase para decirte
lo importante que eres es: "Te aprecio y te quiero"
porque has sido una amiga leal y sincera.
Un abrazo y gracias, es la mejor manera de agradecer a la providencia de tenerlas conmigo cada momento e instante, cuando necesito un consejo, una ayuda, pero ante todo, una mano, que constantemente busca estimular mí talento humano.
Luisa Fernanda, te agradezco por
las charlas y discusiones que hemos
tenido, porque gracias a ellos, he
podido agudizar mis puntos de vista
en relación con la filosofía
y las Humanidades. Espero que siempre
sea así.

A Luisa Fernanda, le debo el publicar muchos de las escrituras que he realizado en el maravilloso equipo de letras simbólicas, al cual pude leer gente maravillosa como las bellas Morus Gómez y Catalina Montoya, lo mismo que otras promesas de la filosofía, las humanidades y la literatura.


Ana María, en cambio, me enseñó a valorar los pequeños detalles a través de su humor inocente, el cual se veía reflejado en su sonrisa o en los chistes que me mostraba en el Facebook  cuando hablábamos.

Espero que en el año 2013, nos sigamos contando más historias cada día, pero muy significativamente, seamos los mejores amigos.

Gracias amigas cancerianas, por los constantes diálogos para enseñarme los caminos del conocimiento y de la humanidad, mediante su intuición y miradas de mujer.

Aprecios.

Juan Esteban López Agudelo


Luisa Fernanda Vanegas, nace en Medellín, un 25 de junio en el seno de un hogar lleno de paz y amor, donde estaban bienaventurados esperando su nacimiento, ya que ella, ha sido líder innata, no solo por su liderazgo ejercido por su liderazgo, para emprender con entusiasmo cada proyecto, sino porque constantemente, busca descubrir talentos y sueños que otros muchas veces no se han dado cuenta. Es una lectora innata de la obra de Vargas Llosa, Flaubert, Wilde, Pedro Arturo Estrada, Cervantes, entre muchos; habilidosa con la fotografía, pues sabe que una foto, es una composición literaria por excelencia y se esmera con mucha pasión, para que le salga perfecta. De la misma forma, es una conversadora multifacética, lo que hace al interlocutor, sentirse a gusto y feliz al lado de ella.

Ana María Aristizábal Hoyos, Nace el 28 de junio de 1993 en el municipio de Granada Antioquia, se ha destacado por ser una de las  mejores estudiantes de la Escuela Normal Superior de Medellín cuando transitó por sus aulas como estudiantes. De ello, doy fe, puesto que acompañé su proceso formativo en el grado 11º 2009 en el I periodo.
Sus intereses fueron por la biología, más exactamente la microbiología, que es el estudio de las pequeñas partículas que tiene nuestro organismo en cada una de sus partes. Adicional a ello, se destaca por ser una excelente melómana de  música contemporánea y además por tener una hermosura y dulzura que la hacen ser querida por todos los que la rodeamos, pero ante todo, de ella, lo más admirable, es su carisma.

lunes, 24 de junio de 2013

RESEÑA DE PELÍCULA # 8: PASIONES SECRETAS

Pasiones Secretas, es una película
del Director francés Jean Claude
Brisseau, el cual, nos quiere
enseñar la capacidad discursiva
que tiene la sexualidad para
persuadir a los sujetos y hagan
lo que otros desean y así se
dobleguen su voluntad
a lo más íntimo de sus
pasiones humanas.
El sexo, ha sido el poder de los instintos y pasiones humanas, ya que siempre logra mostrarnos la rendición o el triunfo que un sujeto tiene sobre otro. Aunque en ocasiones, es también el encuentro de dos almas que buscan en el placer, el encuentro del deseo y la fascinación; en la película “pasiones secretas”  del director francés Jean Claude Brisseau, se nos refleja todos los elementos anteriormente expuestos e igualmente, también podemos confrontar la teoría freudiana del Ethos y del Tánathos.

Ahora bien, como se configura esta teoría del psicoanálisis en esta película, es de la siguiente manera:

Sandrine, es la niña “ingenua” que busca explorar en su sexualidad, un encuentro consigo misma, pero ante todo, quiere saber la incidencia que esto tiene para su goce personal, aunque no obstante, ella a medida que pasa el  desarrollo de la historia, se da cuenta, que el sexo y su sensualidad, puede generar manipulación, pero en especial, fascinación a los individuos, en los cuales, se tiene un determinado interés para poder acceder a las mejores posiciones sociales. En este caso, por Christopher, el hijo del dueño de la compañía, donde trabaja como secretaria del señor Delacroix.
La Naturaleza Humana, busca en
su sexualidad, explorar cada una
de las partes de su cuerpo, para
encontrar eso que se llama el goce
o el tan anhelado clímax del placer
y así potencionarlo en cada encuentro
de la sexualidad en compañía o en solitario.

Por otro lado, Nathaniel, la compañera de la protagonista, es una persona que refleja en su sexualidad, el goce desenfrenado  de sus instintos humanos, sin embargo, lo más llamativo de su personalidad, es  la capacidad que tiene para confrontar a los hombres a través de la sexualidad y descubrir los verdaderos matices en relación con su personalidad.
No obstante, ella, también le refleja al espectador, que en la sexualidad con Christopher, es una  especie de aniquilamiento  que ella tiene consigo misma, ya que tenía como regla, no enamorarse de los hombres, entonces se sentía aniquilada como mujer, cuando comprobó el goce y el placer pasional de las manos de este hombre.

 
Sandrine y Nathaniel, son el Ethos y el Tánatos, porque a través del sexo,
buscan dar sentido a su existencia como
habitantes de la cultura, pero ante todo, quieren encontrar
un lugar en el mundo, que no ha sido justa con ambas
o simplemente manipularlo a través a sus deseos
y placeres; de la misma forma, se concentran
en aprender la una de la otra o simplemente
en competir.
Delacroix, es un personaje intermedio en la película, pero si nos detenemos analizar su función, nos damos cuenta de que gracias a él, podremos darnos cuenta la incidencia que tuvo la bella Sandrine, en la existencia de este personaje, por haberle devuelto esas ganas de vivir, que había perdido gracias a la cotidianidad del día a día en la compañía, lo mismo que la vitalidad para gozar y sentirse vivo sexualmente.


Los personajes de pasiones secretas,
buscan su propio beneficio, ayudando
al otro a satisfacer sus propios placeres
y esto se refleja en los personajes masculinos
de la cinta.
Pero a la final este personaje, tuvo que pagar la consecuencia de haberse dejado llevar de su desenfreno e impulso sexual, pues al enterarse Christopher de los mismos, los usó como arma de chantaje, para que lo dejara vigilar, durante su desempeño en la compañía de su padre. De la misma forma, Delacroix, nos muestra el significado del amor sincero hacia la bella protagonista, pues a pesar de no saber las intenciones de ella, siempre la amó a pesar de todo, aceptó sus condiciones y constantemente buscó la manera de preservar la relación, así fuera aceptando los encuentros lujuriosos que habían entre Sandrine y Nathaniel, los cuales, fueron el clímax de excitación y misterio, durante toda la película.

Pasiones Secretas, es una de esas películas que su espectador cuando la mira, se da cuenta, de la incidencia que tiene la sexualidad para cada uno de sus personajes, como un goce, pero también como una destrucción, donde pueden darse cuenta de la capacidad que tiene ese otro como sujeto proporcionador de placeres o mediación hacia el alcance de ayudarle a formar su propia tragedia humana. Tal y como se ve, durante toda la trama con el personaje de Christopher, el hijo del dueño de la compañía, donde trabajaban las protagonistas, el cual usó el sexo, desde la ambivalencia de la destrucción y del placer.  Puesto que siempre buscaba manipular o simplemente utilizar a los demás a su provecho y conocer sus debilidades desde la sexualidad, para lograr que sucumbieran a sus deseos.
La excitación, es la clave para comprender el
goce del desenfreno de los personajes en
pasiones secretas.


Por último quisiéramos decir,  que en este film del cine francés, podemos comprender e interpretar, algunos de los fines y alcances que pueden lograr los sujetos a través de los rituales de la sexualidad, pero ante todo del poder que esta práctica tiene como discurso.

miércoles, 19 de junio de 2013

FILOSOFÍA: EL PODER EN NUESTRO TIEMPO

Antes solíamos pensar, que el poder era una lucha constante entre los fuertes y los débiles, pero con los años, nos hemos dado cuenta que el sujeto encargado de manejarlo, muchas veces, no necesita de la fuerza bruta para ejercerlo ante su población o equipo de trabajo, ni mucho menos, es de carácter débil, por el contrario, cada día se nos muestra a las personas que lo poseen como seres cotidianos que sienten y piensan las necesidades de otros, las cuales son articuladas a su propuesta ideológica en relación con su comunidad, pero en especial a su proyecto de vida.

El poder, es la estrategia de persuasión
que un líder utiliza, para mostrarse
ante su grupo de personas como una
pensamiento de mayor comprensión e
interpretación de las preguntas de la cultura,
pero ante todo, de la sociedad en estos
tiempos actuales.


Por otra parte, Foucault, nos plantea en su texto “La Arqueología de Saber” que el   poder no es tanto desde el ejercicio intelectual sino desde la forma discursiva por lo siguiente:

Sobre un tipo definido y normativo de enunciación? Pero he encontrado formulaciones de niveles sobremanera diferentes y de funciones sobremanera heterogéneas, para poder ligarse y componerse en una figura única y para asimilar a través del tiempo, más allá de las obras individuales, una especie de gran texto ininterrumpido. , Sobre un alfabeto bien definido de nociones? (62)

Esto nos enseña,  que el discurso, es una figura inagotable de conocimiento acerca del poder que tiene su autor o quien lo pronuncia, puesto que tiene que asimilar las distintas formas ideológicas que se suscitan en los hechos históricos que pasan durante su época de trabajo en la población o equipo,  si no es así, el trabajo conceptual, que se ha elaborado, en su  desarrollo en su capacidad discursiva, perdería el cauce de su intencionalidad, lo mismo que su construcción, la cual se realizó para llegar  mucho más allá de quien antecede.

Las Redes Sociales, es la mediación, por la
cual los líderes dan a conocer su
capacidad discursiva, para atraer más
seguidores a su propuesta de pensamiento
e interpretación ideológica e igualmente
el espacio del debate y la discusión
de una ética del encuentro.

Adicional a lo anterior, el discurso como capacidad de persuadir,  más bien de  seducir en nuestros tiempos actuales,  se rige es por el interés que “X” tiene en “B” para un fin, pues como bien, somo sujetos que constantemente estamos buscando, en otros  algo a cambio por un beneficio o interés, gracias a un bien poseído; para que más adelante, se lo paguemos con algo de su necesidad o simplemente se genere un vínculo de relación entre los protagonistas del interés.

Cabría preguntarnos, sí esto es malo o es bueno, más bien, todo depende de los hechos históricos, sociales, culturales, económicos y políticos que generaron la alianza entre los sujetos de “X” con los de “B”

Al respecto sobre lo anterior, Foucault, nos dice:

Las relaciones discursivas. Según se ve, no son internas del discurso: no ligan entre ellos los conceptos o las palabras: no establecen entre las frases o las proposiciones una arquitectura deductiva o retórica. Pero no sin embargo, Unas relaciones exteriores aI discurso que lo limitarían, o le impondrían ciertas formas, o lo obligarían, en ciertas circunstancias, a enunciar ciertas cosas. Se hallan, en cierto modo, en el límite del discurso: le ofrecen los objetos de que puede hablar, o más bien (pues esta imagen de ofrecimiento, que Suponeque los objetos están formados de un lado y el discurso del otro) determinan el haz de relaciones que el discurso debe efectuar para poder hablar de tales y cuales objetos, para poder tratarlas, nombrarlos, analizarlos, clasificarlos, explicados, etc. Estas relaciones caracterizan no a la lengua que utiliza (76-77)


 En otras palabras, el interés no se genera tanto por obtener relaciones discursivas o un beneficio de los protagonistas, se trata es de buscar el diálogo para mostrar que los sujetos necesitan de los objetos que caracterizan al uno del otro, ya que estos generarían en su lugar de origen, una mayor calidad de vida o solamente un desarrollo más óptimo en los distintos ámbitos que subyacen la cotidianidad de dicho lugar. Dirigido u orientado por un sujeto elegido entre su grupo como el líder.
Las mayores características humanas que tienen su comportamiento según Max Weber:

1.    La tradición: porque reconoce el orden, por el cual se maneja la autoridad y las instituciones; a la par, analiza las organizaciones, para tener una mayor comprensión.
2.    El carisma: capacidad de aceptar el manejo del poder por parte de otra persona, por la identificación de sus características personales como simpatía, habilidad social,  empatía entre otros.
3.    Legitimidad o autoridad legal: es la aceptación del ejercicio del poder desde el orden jerárquico, es decir, que la persona se encuentre apoyada por una organización legítima del estado.

El poder, es un debate constante
entre los conceptos de tradición e
innovación, puesto que ambos, buscan
la misma finalidad que es la preservación
del bien y de los intereses del hombre
como habitante de la cultura.

La anterior cita textual, comparte la idea de que el poder, no es tanto desde la capacidad de persuasión o seducción de quien lo utiliza, sino desde el discurso, subyace los elementos anteriormente expuestos,  no es solamente un conjunto de nociones armadas a partir de una propuesta conceptual,  el poder de nuestro tiempo, es un ejercicio de estrategia, donde la persona que lo tiene a su cargo es dirigida por una perspectiva política, pero ante todo, con un apoyo de una organización del estado, para tener un desempeño crítico, analítico y reflexivo.

Puesto que sí no es así, se estaría desarrollando una dictadura, donde no se podría  realizar el ejercicio de la confrontación a quien la dirige nuestros destinos en el estado a través del diálogo, sino más bien,  se tendría que utilizar la violencia para llegar a un consenso. Contrario a esto, el poder, es la capacidad que tenemos para influir en otros  según los virajes legales que se nos abren gracias a la filosofía política.


A manera de conclusión, podríamos decir  que  el ejercicio de poder, es el ejercicio del carácter, porque si no fuera en esta forma, caeríamos en la manipulación de una persona con un comportamiento incorrecto o simplemente embaucador y nos dejaría sin nuestras posesiones el día de mañana.

Bibliografía 
  • Foucault, Michel. Las Palabras y las Cosas. Barcelona: Siglo Veintiuno Editores, 1978. 

sábado, 13 de abril de 2013

FILOSOFÍA- PEDAGOGÍA: LOS IDEALES DEL HOMBRE POSTMODERNO


INTRODUCCIÓN
El hombre postmoderno,
se encuentra en una
constante confusión,
puesto que sus relaciones
son tan efímeras que no
se ha detenido a pensar
y reflexionar si eso es lo
que quiere para su vida.

La vida es el ideal que se persigue, es la tesis que vamos a tratar de responder  en el siguiente escrito. Pero enfocado en el hombre de nuestra cultura postmoderna, puesto que sí no es así, estaríamos haciendo un trabajo descontextualizado a las necesidades educativas, sociales, culturales, económicas y políticas que tiene nuestra cultura en relación con la mirada del ser día tras día.

El concepto de postmodernidad según Francois Lyotard:

La Condición postmoderna de nuestra cultura como una emancipación de la razón y de la libertad de la influencia ejercida por los “grandes relatos”, los cuales, siendo totalitarios, resultaban nocivos para el ser humano porque buscaban una homogeneización que elimina toda diversidad y pluralidad: “Por eso, la Posmodernidad se presenta como una reivindicación de lo individual y local frente a lo universal. La fragmentación, la babelización, no es ya considerada un mal sino un estado positivo” porque “permite la liberación del individuo, quien despojado de las ilusiones de las utopías centradas en la lucha por un futuro utópico, puede vivir libremente y gozar el presente siguiendo sus inclinaciones y sus gustos”. (Vásquez Ctdo a Lyotard)

Lo dicho por el autor, nos enseña que la vida del hombre de nuestro tiempo, no está enfocada su razonamiento solamente, tal y como lo era en la modernidad, en su espiritualidad a Dios y la naturaleza desde los antiguos o en la búsqueda de su ser desde lo psicológico, emocional o en distintas dimensiones como lo hicimos durante mucho en la contemporaneidad.

El encuentro, es una de las cosas
que el hombre de hoy ha perdido
por encontrarse encerrado en la
cadena de su soledad, formada
por el individualismo.
El hombre postmoderno, reúne todo los elementos anteriormente expuestos, porque ya no solo mira su ser enfocado en todas sus dimensiones, también se analiza constantemente en su cotidianidad, porque se ha dado cuenta que no siempre es igual, sino que todos sus ideales van en constante cambio según los fenómenos que se vayan dando.

No obstante, la formación en el siglo XXI es uno grandes ideales de vida, debido a la necesidad que tiene el sujeto de conocer su pasado y presente para confrontarlo de manera reiterada, hacía una comprensión, interpretación y análisis de los valores, actos o comportamientos inmersos en cada uno de los discursos que se encuentran sustentados en las ciencias o distintas áreas del conocimiento.

La fragilidad humana, se da día tras día
por el miedo o el desconcierto que se
genera el compartir con el otro, lo que somos
detrás de la máscara.
De ahí la incidencia de Lyotard en los distintos metarrelatos que la postmodernidad en su vida persigue con tanto ahínco, pues gracias a ellos podemos comprender el carácter reflexivo y los distintos cambios que tiene cada etapa de acercamiento a lo adquirido por el hombre.


LA EDUCACIÓN COMO IDEAL QUE SE PERSIGUE EN LO POSTMODERNO

Cuando miramos la educación desde distintos lentes, nos damos cuenta que ella ha sido el cultivo que el hombre siempre ha buscado para crecer en su proyecto de vida, pero en especial, es un ideal de vida que sigue, pues le permite ampliar sus horizontes de comprensión como habitante de la cultura; pero ante todo, ubicarse en el espacio- tiempo gracias al proceso educativo que emprende en su existencia humana.
  
Pues como dice Gadamer:

Es un educarse como el que percibo en particular en la satisfacción que uno tiene de niño y como alguien que va creciendo cuando empieza a repetir lo que no entiende. Por fin lo ha dicho bien, y entonces está orgulloso y radiante. Así, debemos partir quizá de estos inicios para no olvidar jamás que nos educamos a nosotros mismos, que uno se educa y que el llamado educador participa sólo, por ejemplo como maestro o como madre, con una modesta contribución. Veremos todavía todo lo que esto implica. Si se me permite el recuerdo de mi propia infancia y de la de otros que conozco de mi propia vida familiar, esto será, claro está, sólo una ilustración que cualquiera podría aportar. Es patente que el momento en que, después de los padres, empiezan primero el jardín de infancia y después la escuela, significa un gran corte en estos años de aprender a hablar. Sin duda es un gran paso en el que tiene lugar algo realmente nuevo, "de la cuna, por así decir, hasta la sepultura". Me refiero a la relación con los otros seres humanos, la comunicación.(2)
 
Lo dicho por el autor, nos muestra que en nuestro siglo XXI la educación como ideal que persigue el hombre postmoderno, nos revela que gracias a ella, podemos levantar la frente en alto, salir a la calle; resaltar a las personas que nos dieron lo mejor de sí mismas para que seamos lo que somos hoy en nuestro día a día. Igualmente aprender con los años que los cuidados generados por estas personas, contribuyeron al aprendizaje de nuestra lengua nativa, pero muy significativamente a reconocer las distintas formas de ver, analizar y comprender las dinámicas históricas, culturales, sociales y políticas por las que gira el mundo cada vez que damos un paso, no solamente desde la escuela, sino hasta que llegamos a la nuestra morada final que es la muerte.

Por otro lado, en ocasiones, la memoria y la gratitud en los ideales éticos de la educación postmoderna que Gadamer constantemente nos recuerda, se han ido perdiendo, no por desconocimiento de los sujetos en formación, se debe a los fenómenos sociales presentes en la cotidianidad, los cuales van cambiándose o transformando desde diversas perspectivas, según el análisis que las ciencias humanas ha realizado de los mismos para dar con el objeto de su entendimiento o simplemente de la causa que los generó en nuestras generaciones.

No obstante, que los ideales éticos se han perdido no solamente por los fenómenos sociales de nuestra época, es porque el hombre se está dejando llevar por una serie de emociones humanas efímeras que se conoce como lo líquido, por lo cambiable y variable que son ellas en la expresión de su trasegar. Según el filósofo Sigmund Bauman en su texto “Modernidad Líquida”:

Los compromisos duraderos e irrompibles envueltos en una densa red de instituciones presagian más que seguridad un destino incierto. Esto mismo se aplica a todas las uniones, ya que la volatilidad endémica de los compromisos vuelve a la conveniencia que las cementa frágil y provisoria. Sin embargo, hay una razón en especial que ha hecho que la unión ortodoxa entre el estado y la nación perdiera gran parte de su pasado atractivo. Al “delegar” muchas de sus funciones más exigentes (las económicas y culturales, y cada vez más también las sociales y biopolíticas) a las fuerzas “desreguladas” del mercado, el estado puede hacer un uso muy limitado y apenas ocasional del enorme potencial de movilización por el que las naciones solían ser una compañía bienvenida, y por cierto indispensable, del estado que luchaba por legitimarse.(1)

Esta cita textual nos plantea que los sujetos se dejaron llevar por la liquidez, no es tanto por una “goma” o desafío a los ideales tradicionales de los contextos que cotidianamente habitan o en los cuales se generó su proceso formativo, lo momentáneo, adquirió fuerza entre nosotros como habitantes del mundo, si lo viéramos desde la perspectiva del autor, es porque gracias a ello, podemos constantemente configurarnos momento a momento a las seducciones continuas que el mercado nos muestra a través de sus productos, para aliviar un poco las cargas que tenemos por el trabajo o el estudio. Del mismo modo, lo efímero se da también, porque la economía y la política, nos piden ideas progresistas, entonces detenernos a pensar desde los valores que fuimos educados en casa, hace que se pierda en ocasiones los potenciales de la nación que es el dinero y las ayudas.
  
 La invitación que hace el hombre postmoderno, es que su vida como ideal que se persigue, que la educación ayude a buscar salidas de los laberintos generados por los fenómenos sociales, para que tenga una vida de encuentro consigo mismo, pero muy significativamente aprenda el desarrollo de la capacidad de comunicar y expresar sus sentimientos y pensamientos hacia el otro, que es su contrario o en ocasiones su amigo que está a las puertas de la escucha, para reconocer en sí nuevos horizontes de comprensión.
Además gracias a dicho encuentro, el hombre, puede complementar su personalidad con nuevos elementos que le permiten reconocerse a sí mismo en un espacio y tiempo determinado; a la hora de plantearse interrogantes que subyacen en su existencia.

LOS VALORES DEL  HOMBRE POSTMODERNO

En una vida tan acelerada como la que vive el hombre de nuestros tiempos actuales, los valores como lo hemos planteado en el escrito se han perdido, no tanto por desconocimiento de los mismos, sino porque los distintos fenómenos sociales han cambiado las concepciones que se han tenido de los valores humanos.

Lipovetsky, nos dice:

Las escuelas de la sospecha, destacan el proceso de liberación del individuo en relación con las imposiciones colectivas que se concretaba en la liberación sexual, la emancipación de las costumbres, la ruptura del compromiso ideológico, la vida a la carta. El hedonismo de la sociedad de consumo había sacudido los cimientos del orden autoritario, disciplinario y moralista: la era del vacío (17) 
  
Cuando tomamos la cita textual de “La Sociedad de la decepción”  es para dejar entrever que el siglo XX nos dejó con la sospecha de que los valores se perdieron por un deseo irrefrenable de un ideal de libertad, perseguido por el sujeto de su tiempo, que nuestro siglo se consolidó de una manera tan abrupta que no le permitió medir las consecuencias. Entonces de ahí el nacimiento de los fenómenos sociales vividos actualmente tales como: la virtualización, la pérdida de identidad, la nueva concepción de la pobreza y riqueza, la sociedad de consumo, la reconfiguración de la cultura como elemento del espectáculo, el individualismo, la fragilidad de los vínculos humanos entre otros.

Por otra parte, el elemento de la sospecha es para devolverle al sujeto el protagonismo que ha ido perdiendo gracias a los fenómenos anteriormente expuestos, pero sin embargo, nos hemos dado cuenta, que sospechar es la herramienta que encuentra el sujeto para ver las causas que la liberación sexual y el hedonismo dejó en su vida, gracias a los cimientos que de ello surgió; para configurar un ethos, no tanto materialista en el siglo XXI sino crítico y reflexivo que le señale los caminos para no dejarse llevar.

A manera de cierre, podemos concluir que los valores son quienes buscan la reconstrucción de los ideales del hombre postmoderno, para encausarlo al cauce de su humanidad perdida y así que no caiga en el abismo de su deshumanización.

Bibliografía:
  • ·         Gadamer, Hans Georg. La Educación es Educarse.
  • ·         Lipovetsky, Gilles.  La Sociedad de la Decepción.  Barcelona: Anagrama, 2006.
  • ·         Bauman, Zygmund. La Sociedad Situada.  México: Fondo de Cultura Económica, 2004.
  • ·         Vásquez  Roca, Adolfo. Filosofía – Individualismo y Modernidad Líquida y Desilusión Hipermoderna: de Bauman a Sloterdijk.

INFORME DE GESTIÓN


EDITORIAL


Apreciados lectores y amigos, hace más de 3 meses que no habíamos escrito en nuestra biblioteca, no por falta de ideas, sino por el contrario el tiempo es cada día es muy limitado, dado las distintas labores en las que me desempeño, entonces esto me generó algunas imposibilidades para compartir, algunas de las nuevas escrituras que tenemos destinadas para la publicación, las cuales serán objeto de diálogo entre nosotros.


Igualmente aprovechamos la oportunidad para decirles que llevamos dos felices años escribiendo, leyendo y analizando textos de distintas áreas, los cuales no solo ayudaron a la experiencia  de comprensión realizada gracias al aprendizaje constante, que la cotidianidad y el conocimiento me guían cada día;  de la misma forma, queremos dar gracias a los lectores y amigos que nos siguen, gracias a los  lazos de unión y afectividad que tenemos, que gracias a sus lecturas y comentarios han  atraído  otros nuevos lectores, que a pesar de estar en el anonimato, están pendiente de nosotros, para saber que otros escritos tenemos en nuestras distintas columnas de temas.


En el año 2013 ya no serán los escritos de la experiencia de formación universitaria como estudiante o asistente a distintas jornadas de comunidad académica bajo distintas modalidades, también habrán algunos escritos de la experiencia docente que estaré llevando a cabo con los estudiantes del grado 11ºB, 11ºC y Programa de Formación Complementaria de la Escuela Normal Superior de Medellín que no solo han nutrido mi ser de docente en la literatura cada día sino que gracias a sus reflexiones temáticas he buscado nuevas fuentes en la escritura.Por otro lado, las experiencias que como sujeto habitante del mundo tengo, también me generaran nuevas reflexiones, las cuales se verán plasmadas en la biblioteca.


Bienvenidos amigos a la lectura de la Columna 114 que se llama “ Ideales del Hombre Postmoderno” donde pretendemos mostrar los distintos matices que nuestro tiempo forma en nosotros como sujetos sociales que día tras día obedecemos gracias a la experiencia de comprensión desde y para el mundo.

No siendo más deseo que tengan un feliz fin de semana y que nos sigan leyendo.

Cordialmente
Juan Esteban López Agudelo

A Santiago, un astro de la música

Santiago, un niño que sueña canciones escrita en partituras para incitar al oyente a soñar,  pensarse y en especial hallar su esencia ...