ARTE: Una Reflexión sobre la Figura del Artista en el Medioevo.

El Artista, es un curioso pero antes
que nada, un mago que mediante el
óleo crea bellezas o fealdades; pero
también amado por unos y odiado por
otros.
El arte, es una expresión del hombre, donde usa papel, yeso, imagen,  escritura entre otros, para crear algo que se le denomina obra. Sin embargo, en el medioevo, el arte, es una  puerta  donde el artista, no sólo hace una interpretación de lo que piensa y siente a cerca de su época, tal y como siempre se hace durante cada periodo de la historia con el arte.

No obstante, el artista medieval es un tallador o esculpidor de esa obra con los materiales expuestos en la parte de arriba.

Más que eso, el artista, quiere desfogar su imaginación, deseo o mostrar en esas obras el desciframiento del lenguaje de sus musas o héroes, lo cual significa develar al espectador no solo seres perfectos sino seres con errores iguales o peores a los de los mortales. Pero en especial, también es ver en ellos, seres con sentimientos que viven en un mundo y una cotidianidad propios de sus culturas y épocas.
La cultura, era uno de los ejes,
que determinaba la validez
de un artista y de su obra
no sólo en el medioevo sino
también en nuestros tiempos.


El arte, se nos muestra en el medioevo, para que el artista, demuestre sus conocimientos o miradas sobre Dios, mediante la expresión de signos, misterios o simplemente interesantes historias que se esconden dentro de esa virgen o madonna que es pintada o esculpida; u odas escritas en torno a ella.

A manera de cierre, se quiere decir que la figura del artista en el medioevo, no es sólo crear pensamientos mediante la lectura y escritura de la Obra de Arte, sino conducir mediante el grosor, simetría y contextura al espectador, para que ingrese a ese mundo de la pieza que es de arte, mágico, imaginación pero antes que nada, resultado de los sueños que suscitó en el artista a la hora de parir el cuadro.
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