LITERATURA: LOS PRIMEROS APORTES DE LOS FORMALISTAS RUSOS A LA TEORÍA Y CRÍTICA LITERARIA


Roman Jakobson, le aportó
al Formalismo Ruso, las distinciones
del Lenguaje Literario con el Ordinario
pero su aporte más significativo
fue el análisis de la poesía a través
de la funciones para encontrar su sentido,
pero también gracias a dicho descubrimiento
se genera la consolidación de la teoría
de funciones del lenguaje.
La Literatura, siempre tuvo un antes y un después del nacimiento de la escuela Formalista Rusa. En el antes, era porque se miraban los textos solamente desde las subjetividades como sentimientos, placeres, goces, opiniones y rememoraciones humanas. Pero esto, sólo fue hasta el año de 1914 que fue exactamente donde surge la escuela formalista en San Petersburgo.

Ya que ella a pesar de haber retomado algunos elementos que hemos enunciado, lo que les  interesaba saber básicamente a los miembros pertenecientes a dicha escuela, es la forma y el detenimiento que hace el autor para escribir  estos detalles dentro de la obra literaria. Y así determinar la veracidad de lo escrito con la lengua. Tal y como lo planteó Román Jakobson en el año de 1928.

Por un lado, el cimiento que llevaron sus investigaciones fueron la teoría futurista  y las circunstancias sociales y culturales por indagar los problemas de la Literatura desde una mirada formal para buscar su comprensión.


Los formalistas rusos tuvieron que interrumpir sus estudios a causa de la segunda guerra mundial y la guerra fría. Los retomaron entre 1945 y 1953, pero en esta oportunidad, ya no solo observaron los elementos que ya tenían de trabajo, sino que  se expandieron a través de la teoría de la información y la semiótica, para tener no solamente un punto de vista bien agudo sino mirar las relaciones que había entre la Historia de la Literatura y las cuestiones lingüísticas.

La máxima capital de la escuela: “Es mejorar las capacidades del lector para leer los textos literarios de una manera apropiada, es decir, con especial atención en las propiedades “literarias o artísticas” del texto” (Fokkema & Ibsch, 1997. Pág.29)Esto lo que nos deja entrever es que ya el acto de leer no es simplemente desde el placer del disfrute u otras características, sino más bien, el medio para aprender a diferenciar los distintos estilos de escritura literaria para buscarles el sentido o los sentidos generales o particulares a los textos. 



Y así tener un análisis profundo del mismo para conocer sus características lingüísticas propias.Seguidamente, la escuela formalista, además de ver lo lingüístico en la  Historia de la Literatura, las relaciones entre Lengua y Literatura  o los signos del texto literario a través de lo semiótico. Era el papel de las figuras  Literarias en el poema o las funciones del lenguaje ordinario y poético.  Como lo plantea Jakobson desde lo poético y Sklovski en el ordinario.

Ahora bien, Jakobson utiliza el lenguaje poético (literario) en el año de 1921 por la necesidad de considerar la Literatura como una ciencia. Para eso nos plantea el concepto de Literaturidad (literaturnost’)  “que plantea como estudio,” no lo textos literarios en conjunto o individuales, según él, los mecanismos o principios estructurales  que hacen que un texto sea una obra de arte son el objeto apropiado de la literatura” (Fokkema & Ibsch, 1997. Pág.30)

Viktor  Scklovski, confrontó la teoría
de Jakobson, que la poesía no
es determinada tanto por el lenguaje
sino por las imágenes poéticas que
el autor logre crear para impresionar
a su lector con ayuda del lenguaje.

Esto, lo que nos diría es que la Literatura para llegar a ser ciencia, no debería detenerse tanto en el texto sino en los elementos que lo componen como la trama, las palabras, los usos del lenguaje y las diferentes perspectivas  en cómo son empleados. Lo mismo que las acciones y personajes que hay inmersos dentro de la obra literaria descriptos por el autor.

Otro elemento que llevó a Jakobson para su estudio dentro del lenguaje poético  fueron los sinónimos y homónimos que hay dentro de la poética, ya que estos sirven para “emancipar las palabras de sus significados”  como dice él mismo.Pero por otro lado, lo que vemos es que mediante la sinonimia y la homonimia, lo que el autor de poética busca básicamente es develar de una manera diferente el sentido de las palabras en su texto.

No obstante lo anterior se facilita, puesto que “los mecanismos literarios  se pueden abstraer de los textos literarios y la creencia de que la abstracción  a partir del texto es de hecho injustificada.  Dicha contradicción  ha creado mucha confusión  y ha alcanzado incluso algunos estudios contemporáneos de la literatura” (Fokkema & Ibsch, 1997. Pág.31). En otras palabras, no siempre los mecanismos para explicar y comprender los textos se encuentran en ellos, sino que el lector puede buscarlos dentro de su lectura y así darle un sentido, fue una premisa que nos dejó éste autor y todavía no se ha resuelto.

Scklovski, a pesar de estudiar el lenguaje ordinario, también planteó una teoría de la poética:

 “Determina no sólo la historia sino que es la introducción  de los nuevos mecanismos que estructuran y conforman el material verbal. Todo ello desde la imagen poética, es sólo uno de los medios para intensificar la impresión y como tal, su papel es similar a otros mecanismos de la lengua poético como el paralelismo simple y negativo, el símil, la repetición, la simetría y la hipérbole”  (33)

Lo que nos muestra, es que la escuela formalista también analizó la poética para comprender el papel de las figuras literarias donde las expresiones del poema y así buscar su sentido de manera más amplia y no quedarse con un sentido literal sino abrirse a varios que podrían darse desde lo estético y el placer.



Del mismo modo, este análisis según Sklovski, se da porque es el medio para diferenciar el lenguaje ordinario del poético. Puesto que mientras el primero se dedica a lo breve a través de los hábitos  desde el acto de habla, porque se vuelve automático. Este proceso de automatización puede explicar las frases inacabadas e incluso las palabras inconclusas  que se dan frecuentemente en el lenguaje ordinario (33) 

A las conclusiones que llega este teórico es que mientras lo poético se da bajo la mirada humana, lo ordinario se mediante la memorización y repetición de palabras. Esto nos diría que el lenguaje literario quiere hacer al momento de la escritura una intensa percepción del acto al que alude según el texto.No es decir un “te amo” simplemente sino que con esa expresión se busque conmover al lector sobre el poder que dicha palabra tiene en la persona al que protagonista la dirige en la obra.  O en el caso de la expresión “te voy a matar” es usar un tono de voz que cuando se realice la lectura, el lector crea que en verdad si van a matar al protagonista.

La Literatura en su escritura desde la mirada formalista, quiere ver son las sensaciones que tiene tanto el lector como el autor a la hora de observar las acciones que se desarrollan dentro del texto para buscar desde ellas mismas el lenguaje propio para notar sus diferencias con el ordinario.

Ahora bien, la diferencia con el lenguaje ordinario es que se busca mirar los actos de habla que lleva a los hablantes “x” o “y” expresiones para darle un sentido al mensaje que se va emitir. Pero indiscutiblemente, lo que se busca es que lo diga en el menor tiempo posible para salir del paso como se dice coloquialmente o para generar un interrogante el cual entrelace la conversación.

En resumida, los primeros aportes del Formalismo Ruso es no hacer una lectura a paso rápidos, más bien un espacio de calma y tranquilidad a la hora de analizar el texto y detenerse en cada elemento que él subyace, porque nos permite  como diría Sklovski: “La Literatura comporta una función sicológica  pues restaura la experiencia inmediata de la vida” (35)  Que en palabras resumidas es darnos una oportunidad de comprender de manera profunda los comportamientos desde la lectura, lo mismo que mediante sus expresiones adquirir una mayor comprensión del mundo.

Bibliografía
 Fokkema, Douwe y Ibsch, Teorías de la Literatura del Siglo XX. Ediciones Cátedra. 1997.

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