COLUMNA # 13 A SANABRIA SALAMANCA: Maestro y amigo

Julio Roberto, persona que escribe
todo lo que expresa con agudeza
en el papel, para que otros aprendan
de sus habilidades.

Distinguido Julio, hoy cumples otro año más de vida, la gratitud, es la memoria del corazón, como dice san Agustín. Además todos en la Normal, te debemos muchas  cosas. En mi caso, te debo agradecer, que me enseñaste la importancia de elaborar correctamente un buen ensayo, partiendo de una tesis bien estructurada, la ética del buen normalista, para amar y respetar ante todo a la institución desde el deber y la disciplina.

Seguidamente, gracias a la inteligencia que te adorna, cada día, he comprendido que no son caprichos tuyos, sino que la gramática, es un elemento bien importante a la hora de elaborar un texto, porque sin ella, estaríamos escribiendo, escrituras confusas, sin un toque de cohesión y coherencia, donde básicamente, el lector se pierde en un océano, donde no podría comprender la intencionalidad del texto escrito.

Maestro Emérito, por tratar de
comprender en el día a día, a sus estudiantes
según las necesidades sociales que surgía
en el comportamiento.

No obstante, cuando recuerdo, nuestras conversaciones, también admiro la agudeza verbal que te desenvolvía, porque siempre me decías: “Un normalista, jamás quebranta sus principios, siempre le es fiel a lo que siente y piensa”  ó “si sabe algo malo de una persona, usted para que se va colocar a decirlo, si eso tarde o temprano, otro lo dirá”
Amigo leal que siempre busca confrontar
las diversas formas de lo contado y narrado.
Esta enseñanza tuya, cada día es muy cierta, porque ni tampoco he quebrantado los principios que me caracterizan. Y cuando sé algo malo de alguien, no lo divulgo, porque a los 5 minutos, otro hace esa tarea tan desagradable y queda humillado. De la misma forma, en cuanto, que el maestro, no es el que tanto acumula cosas de saber en la cabeza, sino quien es capaz de utilizar un lenguaje simple para explicarla. La universidad, me ha enseñado, que tú afirmación categórica, es lo más cierto del mundo, pues cada día, los Doctores en Filosofía, ya no son los eruditos sino todo aquel que sea capaz de transversalizar la época histórica que domina con nuestros tiempos actuales.

Por esto y muchos otros ratos de tinto en la Normal, igualmente de amistad, gracias maestro, Dios te preserve con bien y ánimo en esta etapa de la jubilación en la cual te encuentras disfrutando con los tuyos

Atentamente

Juan Esteban López Agudelo

Julio Roberto Sanabria, nace el 02 de diciembre de 1948 en un municipio de nuestro bello Departamento de Boyacá. Se caracterizó por su nobleza y sencillez a la hora de tratarnos a nosotros, sus estudiantes y amigos. Con el paso del tiempo, descubrió su pasión por la docencia, profesión que llegó por azares del destino. La cual lo acercó a los campos de la Psicología y la Pedagogía en una Licenciatura en la Pedagógica Nacional; allí se formó un espíritu crítico sobre cómo debe ser un maestro en formación, pero en especial, el reto que acarrea enseñarle a las nuevas generaciones del siglo XX.
Entre los ires y venires de su trabajo académico, aterriza en la Escuela Normal Superior de Medellín, en el año de 1978 donde se desempeñó como psicorientador de la institución hasta el año 2001. Cuando llega Gabriela Elena Restrepo a recibirle su puesto en el año 2002, después dirige los destinos de la coordinación académica hasta el año 2005 de cuya labor se debe nuestra amistad, pero antes que nada, la acreditación de calidad ante el Ministerio de Educación Nacional.
Su último peldaño normalista, fue la docencia, la cual desempeñó desde el año 2006 hasta el 2008 en los grados 8° y 9° en el área de Formación Pedagógica. Destacándose por su carisma y calidez hacia el alumnado.

Adicional a lo anterior, se destacó como prolífico escritor de Artículos Pedagógicos en diversos medios electrónicos como "El Diario de Campo y Pedagógico", Laboratorio Pedagógico, Cómo Escribir Ensayos, Cómo Planear una clase entre otros. Seguidamente, fue docente de la Fundación Universitaria María Cano, Luis Amigó, Universidad de Antioquia y por último las Universidades Católica del Norte y Oriente.

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